COMPARADOR DE TARJETAS DE CRÉDITO

Las Tarjetas de crédito de la semana...

  • ¿Cómo usar el comparador de tarjetas de crédito? Open or Close

    ¿QUÉ SON LAS TARJETAS DE CRÉDITO?

    Las tarjetas de crédito llevan años teniendo un gran éxito, tanto en nuestro país como a nivel internacional. Se trata de uno de los métodos de pago y financiación más extendidos del mundo.

    Para hacernos una idea del alcance que han tenido las tarjetas de crédito solamente dentro de España, podemos ver el número de tarjetas de crédito frente a las tarjetas de débito que hay en nuestro país.

    Mientras que el número de tarjetas de débito que hay en circulación ronda los 25 millones; las tarjetas de crédito se encuentran en torno a los 45 millones. Se trata de una diferencia considerable, sobre todo si tomamos en cuenta que muchas veces las entidades bancarias nos ofrecen tarjetas de débito gratuitas con nuestra cuenta corriente.

    Resulta sorprendente el número de tarjetas de crédito también si tenemos en cuenta el número de habitantes de nuestro país, y que los menores de edad no pueden disponer de una tarjeta de crédito. Esto nos hace ver, que quien tiene una tarjeta de crédito tiene varias más. Dato que al parecer no es tan común en el caso de las tarjetas de débito.

    Las tarjetas de crédito son un método de pago muy fácil, pero también son una forma cómoda de conseguir financiación. El dinero que estamos utilizando cuando pagamos con una tarjeta de crédito no es propiamente “nuestro”. La realidad es que es un préstamo otorgado por la entidad financiera que nos dio la tarjeta, para que podamos realizar nuestras compras y gastos a crédito

    Esto significa que el dinero que utilizamos en las tarjetas de crédito es dinero prestado, y al igual que todas las demás cosas “prestadas”, hay que devolverlas. La entidad nos pedirá que devolvamos el dinero de la forma que hayamos escogido, y existen principalmente dos formas de realizar los pagos de la tarjeta de crédito:

    Pago total de la tarjeta de crédito

    El pago total es el que se hace de la deuda al completo. Se trata de pagar al final del mes o al principio del mes siguiente, depende de cuándo tengamos establecida la fecha de pago, la totalidad del dinero que hemos utilizado de la tarjeta.

    Esta modalidad de pago no conlleva costes, ya que solamente tendremos que devolver de forma íntegra el dinero que hemos cogido.

    Ejemplo: Si  hemos utilizado 150€ de la tarjeta de crédito durante el mes de enero, a finales de mes o a principios de febrero tendremos que pagar solo los 150€.

    Pago aplazado de la tarjeta de crédito

    Esta modalidad de pago, elegida por muchas personas cuando realizan compras grandes por ser más cómodo pagar aplazado que de una sola vez, funciona de la siguiente manera:

    El pago de la cantidad que hayamos utilizado se realiza en cuotas, que pueden ser de una cantidad fija que hayamos elegido, o bien, un porcentaje de la deuda que tengamos.

    En cualquiera de las dos formas que elijamos (porcentaje o cantidad fija) tendremos que pagar unos intereses por el pago aplazado. Estos intereses se pueden encontrar entre el 12% y el 30% TAE.

    Como podemos ver, las tarjetas de crédito son un sistema de financiación y de pago, con el que podemos acceder a dinero que no tenemos físicamente en nuestra cuenta bancaria, y que podemos llevar con nosotros en el bolsillo a cualquier lugar.

    ¿Cómo es una tarjeta de crédito?

    Una tarjeta de crédito es una tarjeta de plástico, de unos 85 milímetros de ancho por 54 milímetros de alto. Se trata de un plástico rectangular duro, redondeado en las esquinas.

    En el frente de la tarjeta podemos encontrar grabados varios datos, como por ejemplo el nombre del titular de la tarjeta, el número de la tarjeta, la fecha de caducidad y la entidad que ha proporcionado la tarjeta de crédito. Además, podremos ver si se trata de una tarjeta Visa, MasterCard o de otro tipo.

    En el reverso de la tarjeta podremos encontrar una banda magnética, que ya en muchos casos ha sido reemplazada en el uso con un microchip implantado en el frente de la tarjeta, aunque las entidades siguen añadiendo la banda. También podemos encontrar un espacio para la firma del titular, y un código de seguridad de 3 dígitos.

    En definitiva, una tarjeta de crédito es una forma fácil y práctica de utilizar dinero prestado, y pagar el servicio que sea necesario, con solo sacarla del bolsillo.

    La cantidad que podamos utilizar dependerá del crédito que nos haya otorgado la entidad emisora de la tarjeta, y puede ser modificado después de haber adquirido de la tarjeta. Normalmente, se trata de modificaciones a la alza, para que podamos disponer de más dinero en nuestro plástico.

    DIFERENCIA ENTRE LAS TARJETAS DE CRÉDITO Y LAS TARJETAS DE DÉBITO

    Muchas veces, cuando hablamos de una tarjeta bancaria, solemos cometer el error de llamarlas a todas “tarjeta de crédito”. Decimos que se trata de un error, porque para quien conoce las diferencias entre ambas tarjetas, puede llevar a confusión.

    Solicitar una tarjeta de crédito urgente
    Una tarjeta de crédito urgente

    La realidad es que las tarjetas de débito y las tarjetas de crédito, a pesar de tener un aspecto similar, no tienen nada que ver. No son, ni por asomo, un producto similar.

    A continuación vamos a hablar de qué diferencia hay entre una tarjeta de débito y una tarjeta de crédito. De esta forma, la próxima vez que vayamos a hablar de alguna de ellas, hablaremos con propiedad, y podremos llamar tarjeta de crédito a la que nos ofrece crédito, y tarjeta de débito a la que no.

    ¿Qué es una tarjeta de crédito?

    Una tarjeta de crédito es un método de pago, al igual que en el caso de la tarjeta de débito. Sin embargo, en el caso de la tarjeta de crédito, el dinero que utilizamos y con el que estaremos pagando, será dinero prestado.

    Esto significa que una tarjeta de crédito, además de ser un método de pago muy útil, es una forma de financiación.

    El dinero que utilizamos en la tarjeta de crédito, pertenece a una entidad financiera (la que nos facilitó la tarjeta), y se debe devolver una vez que se ha utilizado.

    Por lo tanto, si nuestra tarjeta es por ejemplo de 3.000€, disponemos de 3.000€ de crédito. Aunque en nuestra cuenta bancaria haya 0€, podemos utilizar estos 3.000€ y hacer las compras que necesitemos con ellos. Pero eso sí, una vez que lo utilicemos, tendremos que devolverlo de alguna de las dos formas posibles: pago total o pago aplazado.

    Además, al tratarse de un préstamo que nos hace la entidad financiera de la tarjeta, si decidimos realizar el pago en plazos, tendremos unos costes por los intereses del dinero prestado.

    Por lo tanto, si vamos a utilizar una tarjeta de crédito, conviene saber que estas son sus características, y no confundirla con una tarjeta de débito. A continuación veremos qué es una tarjeta de débito.

    ¿Qué es una tarjeta de débito?

    Una tarjeta de débito es, al igual que en el caso de la de crédito, un método de pago. Podemos llevarla en nuestro bolsillo y realizar todos los pagos que deseemos con ella. Pero con una condición: en la cuenta bancaria asociada a la tarjeta, debe haber la cantidad suficiente para gastar.

    Esto significa que una tarjeta de débito no es un método de financiación. Solamente es un reflejo en forma de plástico, del dinero que disponemos en nuestra cuenta bancaria.

    Por lo tanto, y siguiendo con el ejemplo que pusimos en las tarjetas de crédito, si en nuestra cuenta bancaria hay 50€, podremos pagar con la tarjeta de débito esos 50€. Y si no hay nada, no podremos pagar nada.

    Como dijimos la forma más sencilla de entender la tarjeta de débito es como si llevásemos efectivo en el bolsillo. Si  no tenemos más que 10€, no podemos inventarnos más dinero.

    Además, cuando utilizamos la tarjeta de débito, el dinero va desapareciendo de forma instantánea de nuestra cuenta. Si ahora mismo tenemos 1.000€ y gastamos 200€, dentro de un minuto hacemos una revisión de nuestra cuenta bancaria, y dispondremos de 800€.

    El pago es totalmente instantáneo, y esto también ayuda para que la tarjeta de débito no conlleve un pago de intereses. Por lo tanto, sacar dinero con ella en un cajero de nuestra entidad, pagar con ella, etc. Es gratis, ya que el dinero es nuestro, no prestado, y se retira de forma automática de nuestra cuenta bancaria.

    ¿Qué diferencias hay entre una tarjeta de crédito y una de débito?

    Como hemos visto, las tarjetas de crédito y de débito tienen diferencias evidentes y que no debemos pasar por alto.

    Una (la de crédito) es una forma de financiación además de un método de pago. Podemos utilizar más dinero del que tenemos en nuestra cuenta bancaria. Conlleva unos intereses si aplazamos el pago.

    La otra (la de débito) es simplemente efectivo en forma de tarjeta, el dinero se retira de forma automática de nuestra cuenta bancaria y no podemos utilizar más dinero del que tenemos.

    Esperamos que desde ahora, si no lo hacías, cuando quieras referirte a una tarjeta de crédito lo digas así, y cuando quieras hablar de una tarjeta de débito, utilices la palabra débito y no crédito. Como hemos dicho, hacerlo de otra forma puede confundir a quienes conocen la diferencia entre ambas.

    ¿QUÉ PREGUNTAS DEBEMOS HACERNOS ANTES DE SOLICITAR UNA TARJETA DE CRÉDITO?

    Las tarjetas de crédito pueden ofrecernos grandes ventajas. Pueden ser una excelente forma de conseguir el dinero que nos hace falta de forma rápida, ya que bastará con pasar la tarjeta para poder comprar lo que necesitamos, aunque no dispongamos del dinero en efectivo en ese momento.

    Sin embargo, debido precisamente a que son un método de financiación, y además muy jugoso, debemos tener presentes algunas cuestiones antes de lanzarnos a solicitar tarjetas de crédito.

    A continuación, vamos a ver algunas preguntas que podemos (y debemos) hacernos, antes de solicitar una tarjeta de crédito.

    De esta forma, respondiendo estas preguntas, podremos saber si lo que necesitamos realmente es una tarjeta de crédito, y si estamos preparados para tomar la responsabilidad que requiere tener dinero que no es nuestro, accesible de forma fácil en nuestro bolsillo.

    ¿Quiero financiar mis compras?

    Uno de los principales motivos por los que las personas deciden solicitar una tarjeta de crédito, es que quieren hacer gastos medianamente grandes, y quieren poder pagarlos de forma aplazada.

    Si este es tu caso, es posible que una tarjeta de crédito te pueda ayudar a conseguir el dinero que estás buscando y poder disponer de él en el momento que lo necesites y lo desees.

    No quiero financiar mis compras ¿Me servirá para algo una tarjeta de crédito?

    Aunque financiar las compras suele ser uno de los motivos principales por los que es las personas deciden solicitar una tarjeta de crédito, no es el único.

    La realidad es que una tarjeta de crédito tiene muchas más ventajas si no pagamos aplazadamente, que si lo hacemos.

    Por lo tanto, si tú no quieres financiar tus compras y estás pensando si una tarjeta de crédito puede ser buena para ti, la respuesta es: si quieres ahorrar, sí.

    Las tarjetas de crédito no solamente nos ofrecen dinero, también nos dan la opción de tener descuentos en establecimientos y seguros gratuitos. Por lo tanto, si queremos hacer una compra con descuento y ahorrarnos un dinero, solo tenemos que utilizar la tarjeta de crédito y luego pagar al final del mes todo lo que hayamos gastado.

    Del mismo modo, si nuestra tarjeta tiene un seguro de viaje por ejemplo, podemos pagar nuestros viajes con ella, y luego realizar el pago total, para no pagar intereses, pero aprovecharnos del seguro.

    ¿Podré controlar la tentación de utilizarla sin control?

    Una de las preguntas que con más conciencia debemos hacernos es si seremos capaces de controlarnos para no volvernos locos con la tarjeta de crédito. Resulta muy común que quien tiene una tarjeta de crédito, como no ve descender el saldo de su cuenta, no controle sus gastos.

    Debemos tener siempre presente que cada euro que utilicemos, lo tendremos que devolver. Y en el caso de que utilicemos el pago aplazado, cada euro que utilicemos, tendrá consigo unos intereses que pagar.

    Por lo tanto: CUIDADO con las tentaciones y las tarjetas de crédito.

    ¿Sé cómo funcionan y los peligros que pueden tener las tarjetas de crédito?

    Para saber cómo utilizar de la forma correcta nuestras tarjetas de crédito, debemos conocer cómo funcionan y los peligros que pueden tener. Entre otros, el mayor peligro es el sobreendeudamiento debido a no controlar los gastos.

    Como hemos dicho en el punto anterior, antes de solicitar una tarjeta de crédito debemos saber que tendremos que devolver ese dinero, y controlarnos.

    ¿Tengo demasiadas tarjetas de crédito?

    Debido a la excesiva cantidad de tarjetas de crédito que circulan por nuestro país, y teniendo en cuenta que las cifras dicen que cada adulto tiene mínimo 1 tarjeta, o más; debemos advertir de lo siguiente: no debemos utilizar una tarjeta de crédito para pagar otra, y así sucesivamente.

    Por lo tanto, si ya tenemos varias tarjetas de crédito con el saldo al mínimo debido a la gran cantidad de dinero que hemos utilizado, quizás deberíamos plantearnos si es buena idea, aumentar nuestro crédito para aumentar nuestra deuda aún más. 

    Dependiendo de cuáles hayan sido tus respuestas a las preguntas que acabamos de hacer, tú mismo podrás determinar si es una buena idea, o no, solicitar una tarjeta de crédito.

    Es conveniente que respondas a las preguntas con la mayor sinceridad posible. De ese modo, podrás tener una idea mucho más clara de si estás haciendo lo que debes al solicitar una tarjeta de crédito, o si quizás será un problema más que una ayuda tener una más.

    ¿QUÉ PUEDO HACER CON UNA TARJETA DE CRÉDITO?

    Una tarjeta de crédito es un método de pago muy cómodo. Podemos utilizarla igual que lo haríamos con una tarjeta de débito, con la diferencia que mencionamos: se trata de dinero prestado, no nuestro, y tenemos que devolverlo.

    Dependiendo de nuestra situación, sabremos si resulta más inteligente financiar la compra o hacer el pago al final de mes. Sin embargo, sea cual sea el método de pago que elijamos, estas son algunas de las cosas que podemos hacer con nuestra tarjeta de crédito:

    Pagar nuestras compras

    Como cualquier otra tarjeta, las tarjetas de crédito nos sirven para realizar los pagos de las compras que hacemos. Tanto si se trata de una tienda de ropa, como el supermercado, si la tienda dispone de un datáfono, podremos realizar nuestras compras con la tarjeta de crédito sin problemas.

    De hecho, este tipo de compras son el uso más corriente de las tarjetas de crédito, ya que en ocasiones podemos disponer de descuentos en las compras, y podemos financiar el gasto que hacemos en forma de cuotas mensuales, para pagar poco a poco.

    Como hemos visto, el pago del dinero se puede realizar de forma aplazada junto a unos intereses, o podemos pagar el importe total al final del mes y no tendremos que gastar “de más”.

    Comprar por Internet

    En la era en la que vivimos, ya son muchas, y cada vez más, las compras que realizamos a través de Internet, en lugar de acudir a un establecimiento físico. Por eso, con las tarjetas de crédito también podremos realizar nuestras compras por internet.

    Se trate de la última Tablet o de un viaje en un comparador online, podremos hacer nuestras compras online con la tarjeta de crédito.

    TIP: Recuerda siempre que vayas a introducir los datos de tu tarjeta de crédito en una página web, cerciorarte de que cumple con los requisitos de seguridad necesarios. De esta forma, te evitarás problemas de duplicación o robo de tu tarjeta.

    Traspasar dinero a nuestra cuenta bancaria

    Con una tarjeta de crédito no solamente podemos realizar pagos en diferentes establecimientos o por internet. También podemos hacer traspasos de dinero que necesitemos en nuestra cuenta bancaria.

    Si hacemos esto, muchas veces debemos tener en cuenta que necesitaremos disponer del dinero al mes siguiente, ya que en muchas ocasiones, el traspaso de dinero a nuestra cuenta bancaria se devuelve en pago total, no aplazado.

    Además, es muy probable que la entidad emisora de la tarjeta nos cobre una comisión por este traspaso del dinero a nuestra cuenta, incluso cuando la tarjeta de crédito y la cuenta bancaria son de la misma entidad.

    Sacar efectivo a crédito de un cajero

    Además de traspasar dinero a nuestra cuenta bancaria, también podemos acudir a un cajero automático para sacar dinero en efectivo de nuestra tarjeta de crédito. Al hacer esto, también debemos tener presente que tendremos una comisión por sacar el dinero.

    Cambiar de divisa

    Cuando vamos al extranjero, una forma de realizar nuestros pagos es utilizando la tarjeta de crédito. Pero además podemos retirar dinero en efectivo de un cajero en la divisa del país.

    Por ejemplo, si vamos a Estados Unidos, aunque nuestra tarjeta sea española, en un cajero podremos sacar dólares en lugar de euros.

    También debemos tomar en cuenta que este cambio de divisas, además de la retirada de efectivo en el  cajero, puede llevar costes extra.

    Otros

    Además de todos los casos que hemos dicho, con las tarjetas de crédito podemos realizar cualquier pago que se pueda hacer con una tarjeta.

    Los ejemplos que hemos visto son solamente una pequeña muestra de todas las operaciones que podemos realizar con nuestra tarjeta de crédito.

    QUÉ OPCIONES DE PAGO TIENEN LAS TARJETAS DE CRÉDITO

    Como hemos dicho a lo largo de todas las preguntas, las tarjetas de crédito son un sistema de pago, pero también una forma de financiación. Esto significa que el dinero que utilizamos cuando pagamos con una tarjeta de crédito, no es dinero propiamente “nuestro”.

    Por lo tanto, cuando utilizamos el crédito que nos ofrece la tarjeta, somos conscientes de que tendremos que devolver ese dinero porque es un préstamo que nos realiza la entidad emisora de la tarjeta.

    Una vez que somos conscientes de que el dinero que estamos utilizando no es nuestro, y que tendremos que devolverlo, cabe hacerse la pregunta ¿y cómo lo devuelvo?

    Las tarjetas de crédito están vinculadas a una cuenta bancaria, sean o no de la entidad de nuestra cuenta. Por lo tanto, todas las devoluciones que realizaremos hacia la tarjeta se tomarán de esa cuenta que hemos asociado.

    Cuando vamos a devolver el dinero que hemos dispuesto de nuestra tarjeta, tenemos dos opciones para hacerlo. A continuación vamos a ver cuáles son estas opciones y sus ventajas y desventajas. Es importante conocer los métodos de devolución de las tarjetas de crédito para, según nuestro perfil, saber cuál es el que más nos conviene utilizar.

    Pago total

    El pago total se realiza al final del mes actual o al principio del siguiente. Esto dependerá de la fecha de pago que hayamos acordado con la entidad emisora de la tarjeta. Muchas veces el pago se realiza el día 1 o el último de mes.

    En cualquier caso, sea cual sea el día que se realice el pago de la tarjeta, esta modalidad de pago funciona de la siguiente manera:

    Cada día de pago, pagamos todo el dinero que hayamos utilizado de la tarjeta de crédito durante el mes anterior. Por ejemplo, durante el mes de enero hemos utilizado 300€ de nuestra tarjeta de crédito. En ese caso, dependiendo de qué día nos cobren nuestra tarjeta, el día 31 de enero o el 1 de febrero, la entidad nos cobrará 300€ de nuestra cuenta bancaria

    Esta modalidad de pago no incluye ningún tipo de interés, por lo que el dinero que utilicemos lo pagamos íntegramente, pero no nos costará más.

    Es una buena forma de utilizar las tarjetas de crédito si lo que queremos es disponer de efectivo rápido y pagar lo que podremos devolver al final del mes. También resulta muy interesante si nuestra tarjeta tiene descuentos o seguros gratuitos y queremos aprovecharlos para ahorrar dinero.

    Como puedes ver, utilizando el pago total de la tarjeta de crédito no solamente no pagas intereses, sino que además puedes ahorrar dinero.

    Pago fraccionado

    El pago fraccionado es un pago a plazos. Esto significa que el dinero que hemos ido utilizando de la tarjeta de crédito, se va guardando como una deuda que vamos saldando poco a poco cada mes.

    El pago de cada cuota se realizará el día que hayamos estipulado con la entidad de la tarjeta, pero en lugar de pagar todo lo que hayamos gastado durante ese mes, solamente pagaremos una parte.

    Existen dos opciones a la hora de fraccionar el pago. Podemos elegir entre pagar una cantidad de dinero fija, o pagar un porcentaje de la deuda.

    Este tipo de pago está orientado a quienes quieren financiar sus compras, pagándolas de forma fraccionada en los meses siguientes.

    Pero no todo son ventajas, ya que a diferencia de lo que ocurre en el pago total, en el caso del pago fraccionado tendremos que pagar unos intereses por el dinero que utilizamos.

    Los intereses que pagaremos por el crédito que hemos utilizado variarán entre un 12% y un 30% de la deuda que tenemos, dependiendo de la tarjeta.

    Este tipo de pago, como hemos visto, nos da la ventaja de poder pagar “poco a poco” nuestra deuda. Pero tiene la desventaja de que el dinero que utilicemos, nos costará más dinero debido a los intereses.

    Un consejo que debemos darte, es que en caso de elegir este tipo de pago, realices cada mes el pago de la cuota más alta que te puedas permitir. De no ser así, pagarás en muchos casos más intereses que deuda, y se eternizará el pago de la deuda por años si has dispuesto de bastante dinero.

    Nuestro consejo, por lo tanto, es: aunque el pago fraccionado es muy atractivo y cómodo, paga lo más posible y quítate la deuda de la tarjeta de crédito lo antes posible.

    ¿CÓMO CAMBIO MI MÉTODO DE PAGO EN MI TARJETA DE CRÉDITO?

    El hecho de que en un principio al contratar tu tarjeta hayas decidido utilizar uno de los dos métodos de pago, no significa que para siempre te tengas que resignar a ese tipo de pago.

    Por lo tanto, si en un momento dado quieres cambiar tu forma, de total a fraccionado o viceversa, puedes hacerlo.

    Dependiendo de la entidad que sea emisora de tu tarjeta, podrás hacerlo a través de Internet, o tendrás que llamar por teléfono para poder cambiar el método de pago.

    Resulta muy sencillo y te aconsejamos que lo hagas cuando lo necesites. Por lo general, las entidades te permiten cambiar el método de pago hasta 3 días antes del siguiente pago. Si por ejemplo tu fecha de pago es el día 30, podrás cambiar el método hasta el día 27.

    A pesar de que te mencionemos esto, lo mejor es que acudas a tu entidad para cerciorarte de qué plazo dispones para realizar un cambio en tu método de pago de la tarjeta.

    ¿QUÉ COSTES TIENEN LAS TARJETAS DE CRÉDITO?

    Además de los intereses que se puedan añadir a nuestros pagos si decidimos hacer el pago fraccionado, las tarjetas de crédito en ocasiones tienen otros costes.

    Aunque existen muchas tarjetas de crédito que no nos hacen pagar ningún gasto de emisión o de renovación, existen otras en las que sí tenemos que pagar ciertas cantidades cada año debido a estos motivos.

    Por otro lado, dependiendo de la tarjeta que elijamos, el coste que tendrán los intereses que pagaremos en el pago fraccionado serán diferentes. En algunos casos podemos encontrarnos con que nuestros intereses solo ascienden al 15% TAE, mientras que en otros casos, pueden llegar hasta el 30%.

    Sin embargo, dejando a un lado los intereses que nos cobre cada tarjeta según lo que estime oportuno la entidad en el pago fraccionado, también podemos encontrarnos otros gastos aparte de estos.

    A continuación vamos a ver cuáles son los gastos que podemos encontrar de forma más habitual en las tarjetas de crédito, aunque debemos recordar que no en todos los casos se cumplen todos los gastos, y existen tarjetas en las que muchos de estos costes no existen.

    Intereses por el pago fraccionado

    Aunque hemos dicho que depende de la entidad algunos costes no se darán, en el 99% de los casos ocurre que nuestro pago fraccionado conlleva unos intereses. De esto viven las entidades de tarjetas de crédito.

    Dependiendo de cuál sea nuestra tarjeta o nuestra entidad, el porcentaje que pagaremos de intereses será mayor o menor, pudiendo ir desde el 12% hasta el 30% en algunos casos.

    Debemos tener en cuenta este gasto si pensamos aplazar nuestras compras, ya que el dinero extra que nos costarán las compras por haberlo aplazado, será mayor o menor dependiendo del porcentaje de interés que nos vaya a cobrar la entidad por el hecho de aplazar el pago.

    Emisión

    Muchas entidades financieras que otorgan tarjetas de crédito incluyen dentro de los gastos de las tarjetas, uno llamado cuota de emisión. Esta cuota es un dinero que pagamos cuando solicitamos una tarjeta de crédito y es concedida.

    Esta cuota de emisión se cobra en concepto de los gastos que ha hecho la entidad financiera para elaborar toda la documentación y los gastos administrativos que le ha llevado tener que sacar nuestra tarjeta.

    Esta cuota puede ser de varias decenas de euros. Sin embargo, son muchas las entidades financieras de tarjetas de crédito las que no nos cobrarán esta cuota de emisión. Por lo tanto, es fácilmente evitable pagarlo.

    En otros casos, si no queremos pagar la cuota de emisión de la tarjeta tendremos que asumir algunas vinculaciones extra, que no iban incluidas en un principio. Es deber nuestro informarnos y hacer los cálculos, para saber si nos conviene más pagar la cuota de emisión o contratar los productos vinculados.

    Comisión de mantenimiento

    Esta comisión por mantenimiento se cobrará de forma trimestral, semestral o anual dependiendo de cuál sea la entidad de nuestra tarjeta de crédito. Se trata de un importe que también puede ser un poco elevado. Como hemos dicho, la cantidad exacta dependerá de la entidad de la tarjeta.

    Sin embargo, aunque se trata de un coste que se paga por tener la tarjeta y porque la entidad la siga manteniendo activa, en muchas ocasiones podemos encontrar entidades con política de 0 comisiones, por lo que no tendremos que pagar esta cantidad.

    Sacar dinero a crédito de un cajero

    Cuando sacamos dinero de nuestra tarjeta de crédito en un cajero, debemos tener en cuenta varios factores, que sumados hacen una suma considerable.

    El primero de todos es que, aunque el cajero sea de la entidad de la tarjeta, tendremos que pagar un porcentaje por sacar efectivo de la tarjeta de crédito. Este porcentaje suele ser superior al 3% y suele tener un mínimo de 3€ o 4€.

    En caso de que acudamos a sacar dinero a un cajero de otra entidad, tendremos que pagar también la comisión correspondiente por sacar el dinero de un cajero ajeno.

    Y además, cuando retiramos dinero de la línea de crédito de forma directa, sea a nuestra cuenta bancaria o en efectivo, la entidad de crédito nos cobrará una comisión por retirar este dinero directamente de la línea de crédito.

    Por lo tanto, teniendo en cuenta estos tres puntos, es aconsejable que evitemos en la medida de lo posible sacar dinero de forma directa, ya sea en un cajero o directamente a nuestra cuenta bancaria, de la tarjeta de crédito.

    Siempre es mejor realizar los pagos con la tarjeta, que sacar el dinero en efectivo y hacer los pagos así. Aunque sabemos que no siempre es posible evitar tener que sacar dinero, pero sí te aconsejamos que utilices este método lo menos posible.

    Comisión por reclamación de posiciones deudoras

    Cuando nos retrasamos en el pago de la tarjeta de crédito, o simplemente dejamos de pagarla, la entidad comenzará a aplicar unos cargos extra.

    En primer lugar, por impago nos puede aplicar una comisión que puede ir desde los 30 a los 35 euros, aunque puede variar dependiendo de la entidad.

    Pero además, por el retraso en el pago, podremos estar hablando de unos intereses que se van aumentando a medida que pasa más tiempo.

    Por lo tanto, nuestro consejo en este caso es que evites en la medida de lo posible retrasarte, aunque solo sea un día, en el pago de la tarjeta de crédito, porque esto puede acarrear unos gastos que estamos seguros de que no te harán ninguna gracia.

    LO BUENO Y LO MALO DE LAS TARJETAS DE CRÉDITO

    Las tarjetas de crédito son uno de los servicios de financiación y pago más variados y con más opciones que podemos elegir. Con una tarjeta de crédito siempre tenemos la opción de ahorrar dinero pagando de golpe nuestra deuda y aprovechando los descuentos y ventajas, o aplazar el pago y pagar cómodamente en diferentes cuotas mensuales.

    Es un método de financiación y pago muy versátil como habrás podido comprobar a lo largo de las demás preguntas. Sin embargo, son un arma de doble filo, ya que pueden ayudarnos mucho y también pueden meternos en unas deudas de las que sea realmente difícil salir.

    A continuación vamos a ver cuáles son las ventajas y las desventajas de utilizar tarjetas de crédito, aunque si las utilizamos del modo correcto, podemos hacer que la balanza se vuelva del lado de las ventajas.

    ¿Donde solicitar una tarjeta de crédito?

    Lo bueno de las tarjetas de crédito

    Las tarjetas de crédito son un método de financiación muy cómodo y cuyo modo de pago podemos elegir de forma sencilla, y cambiar siempre que lo necesitemos hacer. Nos dan muchas facilidades y ventajas, y en esto nos vamos a centrar a continuación. Veamos cuáles son los puntos fuertes de las tarjetas de crédito:

    Usar dinero que no es nuestro

    Las tarjetas de crédito nos permiten tener dentro de nuestra cartera dinero que no es nuestro y del que no disfrutamos en nuestra cuenta bancaria, pero que podemos utilizar en el momento que deseemos con solo sacar la tarjeta.

    Controlar los gastos

    Debido a que cada mes disponemos de extractos bancarios de nuestra tarjeta de crédito, podemos controlar los gastos que hemos hecho con ella y realizar un seguimiento del tipo de gasto que realizamos, cuándo fue y en qué servicios.

    Modalidad de pago flexible

    Con las tarjetas de crédito podremos decidir entre si queremos realizar el pago total de la deuda que hayamos acumulado durante el mes, de forma que no tengamos que pagar ningún tipo de interés y que podamos aprovechar los descuentos y seguros de la tarjeta.

    O también podemos elegir fraccionar nuestros pagos a cambio de un interés, de forma que podemos realizar una compra grande e irla pagando poco a poco, aportando cada mes una cantidad o un porcentaje de la deuda.

    Además, también podemos cambiar de forma sencilla nuestro método de pago, haciendo que si un mes pagamos el total de la deuda y el siguiente queremos comenzar a fraccionar, podamos hacer el cambio con una simple llamada telefónica o algunos clics en nuestra oficina virtual.

    Puntos

    Algunas tarjetas de crédito nos ofrecen la posibilidad de acumular puntos con nuestras compras, y luego llegados a una cierta cantidad, poder canjear estos puntos por regalos.

    Descuentos

    Con la mayoría de las tarjetas de crédito podemos disfrutar de diferentes descuentos en establecimientos físicos y online de toda clase. Desde tiendas de entradas para eventos hasta peluquerías.

    Podemos disfrutar de estos descuentos y hacerlos mucho más interesantes pagando la totalidad de la deuda contraída al final del mes sin intereses.

    Seguros gratuitos

    Otra ventaja de las tarjetas de crédito es que la mayoría de ellas ofrecen seguros gratuitos sobre la propia tarjeta y sobre las compras que hagamos con ella. Algunos de los seguros más recurrentes son seguros de viaje o de robo. Para conocer más sobre los seguros de las tarjetas de crédito acude más abajo a la pregunta “¿Qué seguros incluyen las tarjetas de crédito?”

    Lo malo de las tarjetas de crédito

    Todo lo que tiene algunos puntos positivos, también es muy probable que tenga algún que otro punto negativo que tener en cuenta, y las tarjetas de crédito no iban a ser una excepción.

    La buena noticia es que la mayoría de estas desventajas se pueden evitar si utilizamos con cabeza y de la forma correcta este método de pago y financiación tan cómodo y efectivo.

    Veamos a continuación pues, cuáles son las desventajas y los puntos negativos de las tarjetas de crédito:

    Costes asociados

    Algunas tarjetas de crédito, como vimos en uno de los puntos anteriores, tienen varios costes asociados como la cuota de emisión, coste de mantenimiento, etc. Debemos tener presentes estos costes para tratar de elegir una tarjeta de crédito que no nos cueste tanto dinero, y poder disfrutar realmente de las ventajas sin ahogarnos económicamente.

    Cuota demasiado baja al mes: ¡CUIDADO!

    Cuando elegimos el pago aplazado de la deuda de la tarjeta de crédito, debemos tener muy presente qué cantidad de dinero vamos a pagar cada mes. En este punto, lo más aconsejable es pagar la cuota más alta que nos podamos permitir.

    Debido a la forma de cobrar los intereses que tienen las tarjetas de crédito, cuanto más tiempo estemos pagando las cuotas, más intereses pagaremos. En ocasiones es posible incluso que si nuestra cuota es muy baja, estemos pagando un 95% de intereses o incluso un 100%, y que no estemos devolviendo ni un solo euro de nuestra deuda.

    Por lo tanto, si queremos eliminar la deuda y no vernos eternamente pagando una cuota de tarjeta de crédito basada prácticamente toda en intereses, debemos pagar las cuotas más altas posibles.

    Mal uso y sobreendeudamiento

    Es muy frecuente que por desconocimiento del uso correcto de las tarjetas de crédito, las personas caigan en el error de usarlas irresponsablemente, y se vean envueltas en deudas muy difíciles de eliminar.

    Hay quienes incluso pagan la cuota de una tarjeta de crédito sacando dinero de otra tarjeta. Esta espiral de deuda, es muy difícil de solucionar.

    Por todos estos puntos negativos, debemos tener muy claro que las tarjetas de crédito son un método de financiación que podemos llevar cómodamente en el bolsillo, y que pueden ayudarnos incluso a ahorrar si así lo deseamos, pero que debemos utilizarlas de la forma correcta.

    Si le damos un mal uso a las tarjetas de crédito, las consecuencias pueden ser fatales para nuestra economía familiar, y pueden tener consecuencias durante años.

    EL PELIGRO DE PAGAR MUY POCO A POCO

    El pago aplazado y fraccionado de las tarjetas de crédito es una gran ventaja si sabemos utilizarlo de la forma correcta.

    Para quienes no sepan aún cuál es la forma correcta, se trata de la forma en la que pagas la cuota más alta posible para deshacerte de la deuda en el tiempo más corto posible, y pagar la menor cantidad de intereses que se pueda.

    Si entendemos que la única ventaja de fraccionar el pago es que podremos fraccionar la compra en diferentes mensualidades, y que después de eso nos encontramos con desventajas como que estaremos pagando más, entenderemos lo siguiente a la perfección.

    Para comprender de la forma correcta este punto vamos a poner un ejemplo, ya que una imagen vale más que mil palabras.

    Un ejemplo pagando lo mínimo

    Tenemos una tarjeta de crédito con un 24% de interés anual. Esto significa que cada mes, pagaremos un 2% de interés sobre la deuda que tengamos.

    Ahora imaginemos que nuestra tarjeta tiene un saldo de 5.000€ de los cuales hemos utilizado 2.000€ porque hemos comprado varios artículos, y hemos decidido realizar el pago de forma fraccionada.

    Muchas entidades nos permiten aplicar cuotas de hasta 50€. Resulta muy cómodo ¿verdad? Hemos utilizado 2.000€ y ahora podremos pagarlo cada mes desembolsando solamente 50€.

    Sin embargo, debemos recordar que cuando devolvemos de forma fraccionada nuestra deuda de tarjeta de crédito, no solamente estamos pagando la deuda, sino que también tendremos que pagar unos intereses. Para la entidad financiera emisora de la tarjeta, lo principal es que paguemos los intereses, ya que esa es su ganancia. Por lo tanto, si tiene que elegir entre que paguemos deuda o intereses, elegirá intereses.

    Teniendo esta última aclaración presente, veremos de esos 50€ para pagar los 2.000€ a 2% de interés, cuánto realmente será eliminación de la deuda y cuánto será de intereses.

    Un 2% de 2.000€ son 40€. Por lo tanto, de esos 50€ que pagaremos, 40€ serán intereses, y solamente 10€ serán deuda.

    El mes siguiente, tendremos una deuda de 1.990€ y pagaremos de nuevo 50€. De los cuales, 39,80€ serán intereses y solamente 10,20€ serán devolución de la deuda

    Esto significa, que después de 2 meses de pagar 50€ cada uno, es decir, 100€, solamente nos habremos quitado de la deuda de 2.000€, 20,20€. Y habremos pagado de intereses 79,80€ ¿Cuánto tiempo tardaremos a 50€ por mes, con solo un 2% de interés en devolver los 2.000€?

    Un ejemplo pagando más

    Imaginemos ahora que estamos en la misma situación. Una tarjeta de la que hemos tomado 2.000€ a un 24% TAE, es decir, un 2% mensual. Pero en lugar de decidir pagar 50€ que es el mínimo, decidimos pagar 200€ porque nos lo podemos permitir.

    El primer mes, pagaremos 200€ y estaremos quitándonos 160€ de deuda, y pagando 40€ de intereses.

    El segundo mes, la deuda no será de 2.000€ sino de 1.840€. Por lo tanto, cuando paguemos nuestra segunda cuota, estaremos pagando 36,80€ de intereses y eliminando de nuestra deuda 163,20€.

    Por lo tanto, al final del segundo mes, habremos pagado 400€, de los cuales 76,80€ serán intereses (menos que en el primer ejemplo), y habremos eliminado de nuestra deuda 323,20€. De este modo, nuestra deuda será de solo 1.676,80€ y habremos pagado menos intereses.

    ¿Conviene una cuota más alta?

    Después de estos números que hemos hecho, creemos que ha quedado claro que, con una misma cantidad de deuda, y un mismo porcentaje de intereses, nos conviene mucho más pagar una cantidad superior cada mes, que pagar solo el mínimo y estar pagando eternamente nuestra deuda de la tarjeta de crédito.

    Por eso, si vas a elegir el pago fraccionado de tu tarjeta de crédito, elige la cuota más alta que te puedas permitir. Como puedes ver, finalmente estarás ahorrando dinero.

    CÓMO ELEGIR LA TARJETA QUE NECESITO

    Aunque parezca que todas las tarjetas de crédito son iguales, la realidad es que podemos elegir el tipo de tarjeta de crédito que necesitamos en función de nuestros hábitos y costumbres de compra.

    Para poder distinguir y que puedas elegir de forma sencilla qué tipo de tarjeta necesitas, vamos a distinguir entre dos tipos de usuarios. De esta forma te será muy fácil identificarte con alguno de los dos casos y sabrás qué es lo que debes buscar en tu tarjeta de crédito.

    Los dos tipos de consumidores que vamos a distinguir se pueden agrupar en: usuarios ahorradores y usuarios a los que les gusta pagar a plazos.

    Si tomamos en cuenta estos dos tipos de consumidores, aunque en ocasiones nos podamos sentir identificados con ambos, podremos elegir de una mejor manera nuestra tarjeta ideal, tomando en cuenta los siguientes puntos:

    Usuarios ahorradores

    Cuando hablamos de un usuario ahorrador, hablamos de la persona que elige tener una tarjeta de crédito por el ahorro que puede disfrutar con los seguros gratuitos y los descuentos en compras.

    Este tipo de usuario no quiere aplazar el pago de sus compras en diferentes cuotas porque sabe que esto hará que gaste más dinero, y no le ayudará a ahorrar.

    Este usuario necesita buscar una tarjeta con las siguientes características:

    • - Sin cuota de emisión
    • - Sin cuota de renovación ni de mantenimiento
    • - Con devolución en las compras a ser posible. En caso de que no la consiga, con descuentos en la mayor cantidad de establecimientos posible.

    Estas tres características, a las que podemos sumar también un programa de puntos, son los más importantes para el usuario que lo que quiere de la tarjeta de crédito es que le ayude a ahorrar.

    En el caso de este usuario, posiblemente no sea importante a cuánto ascienden los intereses por el pago aplazado, ya que no quiere aplazar sus compras para no perder el dinero de los intereses.

    También debemos tener en cuenta que si eres este tipo de cliente, no te conviene una tarjeta revolving.

    Usuarios de compras a plazos

    Existe otro tipo de usuario de tarjeta de crédito, que quiere la tarjeta para poder hacer las compras que quiera, y devolverlo de forma mensual en pequeñas o grandes cuotas.

    Quiere comprar cómodamente y le conviene que los intereses que le genere la tarjeta no sean muy altos.

    Por lo tanto, la tarjeta que le conviene a un usuario que lo que necesite sea poder pagar a plazos sus compras, es una que le permita pagar lo menos posible en intereses cada mes, para poder disfrutar de sus compras sin ahogarse eternamente en cuotas con intereses muy altos.

    Como podemos ver, dependiendo de si queremos aplazar el pago de nuestra tarjeta, o si preferimos pagar en un pago único cada final de mes, nos importarán más o menos los intereses, y prestaremos atención a otros factores.

    Siempre debemos tener en cuenta que si somos del segundo grupo de usuarios, que cuanto más bajas sean las cuotas que paguemos cada mes, más intereses estaremos pagando al final. Por lo tanto, es importante que si pagamos a plazos, tratemos de pagar cada mes lo más posible, y eliminar esa deuda cuanto antes para poder ahorrar mucho dinero en intereses.

    ¿EXISTEN TARJETAS SIN CUOTA ANUAL Y SIN GASTOS DE MANTENIMIENTO?

    Hemos visto a lo largo de las preguntas que hemos estado respondiendo, que muchas tarjetas conllevan unos costes de mantenimiento, gestión, etc. Esto es muy común en las tarjetas de crédito ya que en parte, de eso ganan las entidades financieras que las ofrecen.

    Sin embargo, como también hemos visto, a día de hoy ya podemos encontrar tarjetas de crédito que no tienen ningún coste extra. Es decir, solamente pagaremos si utilizamos el pago aplazado, y solo pagaremos los intereses.

    Existen multitud de tarjetas de crédito que podemos solicitar online y que no llevan consigo ninguna comisión, porque sus entidades tienen una política de 0 comisiones, muy atractiva para los clientes.

    Este tipo de tarjetas nos permiten ahorrar una gran cantidad de dinero al año si vamos sumando una y otra cuota y comisiones. Por lo tanto, este tipo de tarjetas son beneficiosas para todos, y especialmente para aquellos usuarios que lo que buscan en una tarjeta de crédito es que les permita ahorrar, y por ello no utilizan el pago aplazado de las deudas.

    Además de las tarjetas que simplemente no tienen comisiones, existen otras tarjetas que nos dan la opción de no pagar comisiones si contratamos productos vinculados. Estos productos vinculados pueden ser de diversos tipos, y la tarea de saber si es una buena oferta o no, es nuestra.

    Debemos hacer las cuentas necesarias, para saber si realmente ahorraremos dinero, y si nos interesan los productos vinculados que la entidad nos está ofreciendo a cambio de no cobrarnos comisiones o rebajarnos los intereses.

    ¿QUÉ PUNTOS DEBO TENER EN CUENTA PARA CONTRATAR UNA TARJETA DE CRÉDITO?

    Cuando vamos a contratar una tarjeta de crédito porque queremos disponer de una de ellas para realizar nuestros pagos y poder, si queremos, aplazar nuestras compras, necesitamos tener en cuenta algunos aspectos acerca de la tarjeta.

    De la decisión de tomar en cuenta estos puntos, o ignorarlos, dependerá muchas veces que elijamos un buen producto financiero y que nos ayude a ahorrar dinero, o que escojamos un servicio caro y que solamente nos sirva para gastar más.

    Por lo tanto, y tomando en cuenta también nuestro estilo a la hora de comprar: si preferimos aprovechar los descuentos o aplazar los pagos, debemos tener presentes los siguientes puntos:

    Cuotas de emisión y mantenimiento

    Como hemos dicho, existen tarjetas de crédito que pueden ser gratuitas en estos dos sentidos. Bien porque simplemente no tienen gastos de este tipo, o bien porque la entidad emisora de la tarjeta nos permite eliminar estos gastos a cambio de solicitar productos vinculados.

    En cualquier caso, aunque podemos encontrar tarjetas que no tienen este tipo de gastos, es un punto que debemos tener presente y con el que debemos contar. Lo evidente es que si solicitamos una tarjeta de crédito que no tenga cuota de emisión ni de mantenimiento, estaremos ahorrando ambas cuotas, que pueden ser una cantidad interesante de ahorro.

    Comisiones

    Además de estas cuotas que hemos visto en el punto anterior, la tarjeta podrá tener comisiones por sacar dinero del cajero, por pasar dinero a nuestra cuenta bancaria, etc. Debemos mirar estas comisiones si pretendemos realizar estas transacciones a menudo, ya que si comenzamos a sumar una comisión con otra, finalmente es probable que también estemos hablando de bastante dinero.

    Aunque, también, es posible encontrar tarjetas de crédito con una política de 0 comisiones, en la que la entidad financiera emisora de la tarjeta solamente gana dinero si tú financias tus compras y las pagas a plazos con los correspondientes intereses.

    Intereses

    Las tarjetas de crédito nos cobrarán intereses si decidimos aplazar nuestros pagos en diferentes cuotas mensuales. Por eso, si somos del tipo de usuario que prefiere aplazar sus compras, debemos tener muy presente este punto, ya que de él dependerá cuánta cantidad del dinero que paguemos sean intereses y cuanta rebajará la deuda.

    Existen tarjetas de crédito con intereses que van desde el 12% hasta el 30% TAE. Esto es fundamental para determinar si una tarjeta será más cara o más barata que otra en cuestión de los plazos que pagaremos, y el tiempo que tardaremos en eliminar nuestra deuda.

    Recuerda que cuanto más altas sean las cuotas que pagues para devolver la deuda de la tarjeta, más baratas resultarán tus compras, debido a que pagarás menos intereses.

    Modalidades de pago en la tarjeta de crédito

    Todas las tarjetas de crédito nos dan la opción de pagar de forma aplazada nuestras compras a cambio de pagar unos intereses cada mes en cada una de las cuotas. Sin embargo, no todas nos permiten realizar el pago a final de mes del total de lo que hayamos gastado, sin pagar intereses.

    Es un punto que debemos tener en cuenta, sobre todo si somos unos usuarios ahorradores que quieren aprovechar las ventajas en descuentos y promociones de la tarjeta de crédito, sin tener que pagar más.

    Seguros gratuitos con la tarjeta de crédito

    Muchas tarjetas de crédito incluyen seguros gratuitos con la tarjeta de crédito que pueden sernos muy útiles para las compras que realizamos con la tarjeta. Te invitamos a que investigues los seguros de tus tarjetas, si ya tienes una o varias. Podrás descubrir seguros de viaje, por ejemplo, con los que tendrás cubiertas muchas cuestiones si decides hacer la compra de tus viajes con la tarjeta.

    Máximo de financiación

    Otro punto que debemos tener en cuenta en las tarjetas de crédito es cuál será el límite de nuestro crédito. Normalmente, el banco nos ofrece una cantidad que no es demasiado alta, 1.000 € o 2.000 €, y con el paso del tiempo, cuando la entidad nos conoce y sabe que somos buenos pagadores, puede que esta cantidad suba hasta el límite de la tarjeta.

    Descuentos y promociones

    Además de seguros gratuitos, muchas tarjetas de crédito nos ofrecen descuentos en multitud de establecimientos. También podemos disfrutar de un programa de puntos en el que cada vez que utilizamos la tarjeta, acumularemos puntos que después podremos canjear por regalos.

    ¿QUÉ DATOS ME PEDIRÁN PARA SOLICITAR UNA TARJETA DE CRÉDITO?

    Cuando queremos solicitar una tarjeta de crédito, la entidad necesitará que aportemos una serie de datos para saber si somos aptos para recibir el crédito, o si por el contrario necesitamos reunir más requisitos para hacer válida nuestra solicitud.

    Estos datos los tendremos que escribir en el formulario de solicitud de la tarjeta de crédito, sea que este se rellene online o que queramos acudir a una entidad bancaria para solicitarla.

    Cada entidad financiera emisora de tarjetas de crédito necesita una serie de datos diferentes, pero a continuación vamos a ver cuáles son los datos que en la mayoría de casos se nos pedirán, a excepción de alguna entidad que requiera más o menos información acerca de nosotros y nuestra situación:

    Datos personales

    Las entidades de tarjetas de crédito necesitan saber información sobre nosotros, como por ejemplo nuestro nombre, edad, número del documento nacional de identidad, etc.

    Situación laboral

    Esto significa si estamos trabajando, en el paro, jubilados, etc. Y en caso de estar trabajando, la entidad necesitará saber cuánto tiempo llevamos en la misma empresa, qué tipo de contrato tenemos, rango dentro de la empresa, etc.

    Situación económica

    Esto se refiere a nuestra situación a nivel económico, es decir, a cuánto ascienden nuestros ingresos y nuestros gastos fijos; si tenemos hipoteca o alquiler, si estamos pagando préstamos en la actualidad, etc.

    Información bancaria

    Necesitaremos hacerle saber a la entidad emisora de tarjetas en qué entidad bancaria se encuentra nuestra cuenta, el número de cuenta donde se cobrará cada mes lo que sea correspondiente con la tarjeta de crédito, etc.

    Datos de contacto

    La empresa de la tarjeta también querrá saber alguna información de contacto, como nuestro correo electrónico, dirección actual y número de teléfono. De este modo, se podrá poner en contacto con nosotros cuando sea necesario hacernos llegar alguna información relativa a la tarjeta, como por ejemplo si ha sido aceptada nuestra solicitud.

    Como podemos ver, aunque dicho de esta forma parece que la cantidad de datos que las entidades online de tarjetas de crédito nos piden es demasiada, la realidad es que solo nos piden información básica para poder determinar si somos el tipo de cliente que es apto para sus servicios, o si por el contrario nos falta algún punto.

    ¿QUÉ SEGUROS INCLUYEN LAS TARJETAS DE CRÉDITO?

    Muchas tarjetas de crédito han incluido dentro de sus servicios algunos seguros que están incluidos en los costes de la tarjeta, y en caso de que la tarjeta sea gratuita, los seguros son gratuitos.

    Los seguros de los cuales vamos a hablar aquí serán los que las tarjetas suelen traer incluidos. Esto significa que no estamos hablando de seguros extra que la tarjeta nos ofrezca como un servicio aparte, que pagaremos aparte también.

    Aunque a continuación vamos a hablar de los seguros que suelen venir incluidos en las tarjetas de crédito, para conocer cuáles son los seguros y las coberturas específicas de cada uno de ellos en tu tarjeta de crédito deberás revisar las condiciones específicas de esa tarjeta.

    Veamos entonces cuáles son los seguros más comunes que podemos encontrar si solicitamos tarjetas de crédito:

    Seguro de robo o pérdida de la tarjeta

    Este seguro es uno de los más comunes que podemos encontrar en las tarjetas de crédito. La mayoría de ellas lo incluyen. Se trata de un seguro que nos cubre si nos roban o perdemos la cartera y denunciamos. Este seguro generalmente cubrirá los gastos que se hayan realizado en las últimas 72 horas contando desde el momento en que se denuncia la pérdida o robo.

    Protección de las compras realizadas con la tarjeta

    Este seguro nos asegurará las compras que realicemos con la tarjeta, por si ocurriese algún percance con los objetos que hayamos comprado. Muchas veces podemos disfrutar también de una garantía sobre los productos que compremos en internet utilizando la tarjeta de crédito.

    Seguros de viajes con la tarjeta de crédito

    Los seguros de viaje son otro de los seguros que más se suelen encontrar en las tarjetas de crédito. Dependiendo de la entidad a la cual hayamos solicitado la tarjeta, las coberturas serán distintas. En ocasiones podemos tener cubiertos cancelaciones o retrasos en los vuelos, reservas en los hoteles, pérdida de equipaje, etc.

    Seguro de accidente en viajes

    Este seguro cubre los accidentes o enfermedades durante un viaje, tanto del titular de la tarjeta como, en ocasiones, de su familia.

    Seguro de vida

    Otras tarjetas de crédito nos permiten cubrir el saldo de la tarjeta a través de un seguro en caso de que el titular de la tarjeta fallezca.

    ¿QUÉ SIGNIFICA QUE UNA TARJETA SEA “BALANCE TRANSFER”?

    Muchas veces nos encontramos con ofertas con nombres “raros” y no sabemos muy bien a qué se refieren. Ahora mismo vamos a tratar el tema de las tarjetas “balance transfer”. Muchas personas han oído hablar de este tipo de tarjetas, y sin embargo siguen aún hoy sin saber qué son.

    Lo primero que debemos saber es que el “balance transfer” no es un tipo de tarjeta, sino un servicio que ofrecen algunas tarjetas de crédito. Este servicio se encarga de cancelar deudas que tengamos con otra u otras tarjetas de crédito, y financiarlas con la tarjeta “balance transfer” a un interés inferior.

    Este tipo de servicios han sido pensados para esos clientes que eligieron una cuota de devolución de su pago fraccionado muy baja, y llevan quizás años pagando la misma deuda, sin saber cómo salir de ella.

    Además, muchas veces podemos encontrar tarjetas con servicio balance transfer que nos ofrecen refinanciar la deuda de las otras tarjetas que teníamos, a intereses muy bajos, llegando incluso un 0% TIN.

    Posiblemente te preguntes qué ganan las entidades ofreciendo refinanciar una deuda al 0% TIN y la respuesta está en tener más clientes. Además, clientes muchas veces contentos ya que pueden ver cómo realmente su deuda se reduce, no como les ocurría con su primera tarjeta.

    De hecho, cuánto más alta sea la deuda que teníamos en nuestra antigua tarjeta, más podremos ahorrar. Por esto, si te encuentras estancado en la finalización de tu deuda por la tarjeta de crédito, te recomendamos que trates de buscar una tarjeta con balance transfer y refinancies tu deuda.

    Podrás estar pagando 0% de intereses durante el primer año, y deshacerte de la mayor cantidad de deuda posible en poco tiempo.

    ¿QUÉ ES EL PAGO “CONTACTLESS” Y CÓMO FUNCIONA?

    El pago contactless se ha hecho con la mayoría de los establecimientos en nuestro país. Debido a su comodidad y a lo rápido que resulta pagar con este sistema, muchos usuarios han solicitado a los establecimientos que no lo tenían, que añadan este pago a sus datafonos.

    Tarjetas visa prepago

    Este tipo de pago se trata de un pago que se realiza sin meter la tarjeta en el datafono y sin pasarla por la banda magnética. Para el cometido de pagar se utiliza el chip incrustado en la parte delantera de la tarjeta.

    Basta con acercar la tarjeta al dispositivo de pago, y se realizará la transacción.

    Además, gracias a este tipo de pago, podremos hacer compras de hasta 20€ y no se solicitará el código PIN de nuestra tarjeta, a no ser que lo deseemos y hagamos el cambio en nuestra oficina virtual para que se solicite el PIN en todas las compras.

    Esto ha agilizado muchísimo las colas en los lugares de compras, y cada vez son más y más los establecimientos que tienen contactless en sus dispositivos. Además, muchos bancos se han sumado y utilizan este método en sus cajeros.

    En muchos cajeros automáticos ya no es necesario introducir la tarjeta para realizar nuestras transacciones, basta con acercarla un segundo al sensor. No cabe duda de que, de este modo, evitamos el tan temido despiste de dejarnos olvidada la tarjeta cuando vamos al cajero.

    Para saber si nuestra tarjeta de crédito permite el pago contactless, debemos ver si incluye el icono en forma de varias líneas curvas simulando una señal inalámbrica. Si es así, nuestra tarjera es válida para el pago sin contacto, y podremos disfrutar de él en multitud de establecimientos repartidos a lo largo y ancho del país, y el extranjero.

    ¿PUEDO PAGAR CON MI SMARTPHONE O MI SMARTWATCH?

    A los españoles nos encanta probar nuevas formas de realizar nuestros pagos con las tarjetas. Cuando nació el contactless, todos estábamos locos por probar ese método de pago en los diferentes establecimientos donde íbamos a comprar.

    Ahora, sin embargo, el contactless ya forma parte de nuestra vida, y estamos echando el ojo a métodos más avanzados, como el pago con el móvil o con un reloj inteligente.

    Este tipo de pago es muy práctico ya que podemos realizar nuestras compras y pagar con tarjeta aunque nos hayamos dejado la cartera en casa, cosa que a muchos nos pasa más o menos a menudo.

    El pago con el Smartphone y con el reloj inteligente se realiza con la aplicación de nuestra tarjeta de crédito instalada en el dispositivo. Con esta aplicación instalada, podremos realizar nuestros pagos disfrutando de poder comprar aunque no llevemos la cartera ni efectivo encima.

    No cabe duda de que en la actualidad, las aplicaciones móviles nos permiten hacer una infinidad de cosas, desde solicitar un taxi y pagarlo directamente a través del móvil, hasta poder realizar nuestros pagos sin llevar dinero ni tarjetas encima.

    Veremos cómo dentro de unos años, posiblemente ya no sea necesario tener una tarjeta física para disfrutar de las muchas ventajas del dinero de plástico.

    ¿QUÉ MEDIDAS DE SEGURIDAD DEBO TOMAR EN CUENTA CON MI TARJETA DE CRÉDITO?

    Las tarjetas de crédito suelen tener seguro de robo o pérdida, para que en caso de que perdamos o nos roben la tarjeta y la utilicen, podamos recuperar el dinero que se haya gastado de ella, y que no tengamos que pagar nosotros los caprichos del ladrón.

    Sin embargo, cuando hablamos de algo tan delicado como una tarjeta de crédito, no solamente podemos esperar que si nos la roban, el seguro nos devuelva el dinero que se haya gastado. Debemos tener en cuenta algunas medidas de seguridad para que no tengamos que vernos en esa situación tan desagradable.

    A continuación vamos a ver algunos consejos que puedes tener en cuenta para evitar que te roben o falsifiquen la tarjeta de crédito:

    Si la roban, bloquéala

    A veces pecamos de esperar más tiempo del necesario para denunciar algo como el robo de una tarjeta de crédito. Si sospechas que te la han robado o que la has perdido, corre a bloquear la tarjeta. Para ello, seguro que la entidad financiera de la tarjeta de crédito puso a tu disposición un número de teléfono de contacto o una oficina virtual desde la que poder bloquearla.

    Es de vital importancia que la bloquees, ya que si no lo haces y la tarjeta ha caído en malas manos, puedes verte envuelto en un problema. Primero bloquea la tarjeta, y una vez hecho eso, denuncia el robo para poder utilizar el seguro de robo en caso de que te hayan sacado dinero de la línea de crédito o hayan pagado con ella.

    No lleves el PIN apuntado

    El PIN de la tarjeta de crédito, como el de la tarjeta de débito, debe ser un número que recuerdes fácilmente. Aunque no deba ser tan fácil que cualquier persona lo pueda adivinar, debes utilizar un número que puedas recordar fácilmente.

    Sea como sea, sea que memorices el PIN que traía por defecto la tarjeta o que pongas uno más personal pero no muy fácil, el hecho es que JAMÁS debes llevar el PIN apuntado en ningún lugar. Ni en la cartera, ni en el móvil, ni siquiera en casa por si acaso.

    Debes tener mucho cuidado con quién compartes tu PIN, ya que de hecho, no deberías compartirlo con absolutamente nadie.

    En los cajeros

    Cuando estamos en un cajero e insertamos nuestra tarjeta de crédito, si el cajero se “traga” nuestra tarjeta, debemos notificarlo de inmediato a alguien del banco, y en caso de que esté cerrado, deberemos avisar por teléfono. No debemos irnos y dejar nuestra tarjeta “tragada” por el cajero, no vaya a escupirla cuando esté otra persona.

    Por lo general, los cajeros disponen de un número de teléfono de emergencia para llamar en caso de que de que ocurra algo como que se te trague la tarjeta.

    Además, aunque el cajero no se trague nuestra tarjeta, debemos tener cuidado cuando estamos en uno de ellos, con gestos como tapar las teclas cuando vayas a escribir el PIN, etc.

    ¿QUÉ HAGO SI ME ROBAN LAS TARJETAS DE CRÉDITO?

    Que te roben o que pierdas algo es una situación que te hace tener una sensación muy desagradable. Pero si además, lo que te han robado o has perdido es una tarjeta de crédito, la reacción puede ser aun peor.

    En caso de que tengas la desafortunada situación de que tu tarjeta de crédito desaparezca, ya sea por robo o por pérdida, los pasos que debes seguir son los que vamos a enumerar a continuación para que los sigas por el orden adecuado y no tengas ningún problema.

    1. Bloquea la tarjeta

    Lo primero que debemos hacer si sospechamos que nuestra tarjeta de crédito ha sido robada o la hemos perdido, es bloquear la tarjeta. Para ello podemos utilizar la banca a distancia de nuestra entidad de la tarjeta o llamar al número de teléfono de atención al cliente, que suele funcionar las 24 horas para este tipo de situaciones.

    En cualquier caso, sea que realicemos la cancelación de la tarjeta por internet o por teléfono, este es el primer paso que debemos dar para que la entidad sepa que hemos extraviado nuestra tarjeta de crédito.

    1. Denunciar el robo o la pérdida

    Una vez que hayamos cancelado nuestra tarjeta poniéndonos en contacto por el método que consideremos oportuno con la entidad, lo siguiente que debemos hacer es denunciar el robo o la pérdida de la tarjeta en una comisaría.

    Cuando hayamos realizado la denuncia debemos guardar el resguardo.

    Es muy importante que realicemos el paso 1 y el 2, ya que de esta forma nos podremos asegurar de que nadie utiliza nuestra tarjeta de crédito sin nuestro consentimiento.

    En caso de que hayamos llegado tarde y el ladrón haya usado ya la tarjeta, lo que debemos hacer es ponernos en contacto con la entidad de la tarjeta para que se haga uso del seguro de pérdida o robo que incluyen de forma gratuita la mayoría de las tarjetas de crédito.

    De este modo, podremos recuperar el dinero que nos hayan robado de la tarjeta de crédito y el problema no será mayor. Cuando hayamos hecho la denuncia en la policía, debemos ponernos en contacto con la entidad para que nos explique cuáles son los pasos a seguir si nos han robado dinero de la tarjeta.

    ¿QUÉ OTROS TIPOS DE TARJETA EXISTEN?

    Las tarjetas de crédito son un tipo de tarjeta que, como hemos dicho, podemos utilizar para realizar pagos, financiar nuestras compras o aprovechar descuentos o devoluciones de un porcentaje de nuestras compras. Son una excelente forma de pago y financiación, y además son muy cómodas, ya que podemos llevarlas encima a donde quiera que vayamos.

    Pero además de las tarjetas de crédito, existen otros tipos de tarjetas que también debemos conocer. Se trata de las tarjetas de débito y de las tarjetas prepago.

    En el principio de estas preguntas hablamos de las diferencias entre las tarjetas de crédito y de débito, ya que muchas veces confundimos el uso de ambas tarjetas. Debemos conocer bien la diferencia para no encontrarnos con malos entendidos.

    Tarjetas de débito

    Como vimos al principio de estas preguntas, las tarjetas de débito son tarjetas conectadas directamente con nuestra cuenta corriente. De esta forma, cada vez que pagamos algo con nuestra tarjeta de débito, el dinero que gastamos se descuenta de forma inmediata de nuestra cuenta bancaria.

    Además, con una tarjeta de débito no podremos utilizar más dinero del que tenemos en la cuenta asociada. Por lo tanto, si tenemos 400€, no podremos utilizar 600€. Solamente dispondremos del dinero que hay en nuestra cuenta.

    Para entenderlo mucho más fácil: la tarjeta de débito es como si llevásemos encima todo nuestro dinero en efectivo, solo que en vez de llevar billetes, solamente cargamos con una tarjeta. Sin embargo, cuando se gasta el dinero, no hay más.

    Tarjetas de prepago

    Las tarjetas de prepago no están vinculadas a ninguna cuenta corriente. En este sentido, no se parecen a ninguna de las dos tarjetas que hemos visto.

    Sin embargo, son muy útiles para realizar pagos ya que son tarjetas en las que tú introduces el dinero que quieras. Imagina que quieres pagar un viaje que cuesta 500€ pero te da miedo o no te parece oportuno incluir el número de tu tarjeta de débito o crédito en la página web del comparador de viajes. En ese caso, puedes utilizar una tarjeta prepago, en la que ingreses los 500€ y una vez que se gaste ese dinero, no habrá más.

    Tú decides cuándo quieres ingresar dinero y cuánto quieres ingresar para realizar los pagos que desees.

    ¿CÓMO Y DÓNDE PUEDO CONTRATAR UNA TARJETA DE CRÉDITO HOY MISMO?

    En CreditoSinNomina.es somos especialistas en comparar diferentes tipos de servicios financieros online. El hecho de que sean online significa que podemos solicitarlos y contratarlos sin tener que salir de casa. Además, solicitar servicios financieros online suele ser mucho más rápido que hacerlo a través de una entidad bancaria tradicional.

    El uso del fintech, que ha combinado las finanzas con la tecnología, ha hecho que ahora sea posible solicitar también tarjetas de crédito solamente con nuestra conexión a internet, sin tener que desplazarnos para ir a una oficina bancaria tradicional.

    Como hemos mencionado, en CreditoSinNomina.es comparamos por ti entre los mejores servicios financieros del mercado, y en la parte inferior de esta página podrás encontrar una selección de las mejores tarjetas de crédito que podrás solicitar online.

    El primer paso para conseguir tu tarjeta de crédito es acudir al comparador y elegir cuál o cuáles son las tarjetas de crédito que se ajustan a tus necesidades, siguiendo los consejos que hemos mencionado aquí.

    Una vez que sabemos qué queremos solicitar, debemos hacer clic en SOLICITAR

    Se nos redirigirá a la web de la entidad financiera de la tarjeta para que rellenemos un formulario con nuestros datos personales, de contacto, laborales y financieros.

    A continuación es posible que la entidad se ponga en contacto con nosotros a través de una llamada telefónica para explicarnos con más detenimiento las características de la tarjeta y el modo en que debemos continuar la solicitud.

    El siguiente paso será esperar a recibir una respuesta, que en muchos casos será inmediata y en otros deberemos esperar unas horas para recibir el Sí o el No.

    En caso de que la respuesta sea afirmativa, solo tendremos que firmar el contrato y esperar unos días para tener en nuestra casa a través de mensajería o correo la tarjeta física. Una vez que recibamos la tarjeta solo tenemos que activarla y comenzar a usarla.

    Como puedes ver, solicitar una tarjeta de crédito online es muy fácil y no necesitarás salir de casa para realizar todos los pasos. Desde el primer contacto con la entidad hasta la recepción de la tarjeta, todo lo podrás hacer desde tu propia casa, sin desplazamientos.

     

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Patricia Colorado

Patricia Colorado

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